lunes 25 de mayo de 2009

De bibliotecas y bibliotecarios

EL pasado domingo, el periódico Granada Hoy publicaba un reportaje sobre la lectura en los centros escolares. Se destacaba la labor de dos profesores de diferentes Institutos de la provincia, que llevan a cabo iniciativas para lograr que sus alumnos se interesen por los libros y la lectura, esos objetos y esa actividad que a algunos les parecen ya de otra época. El periódico también mencionaba los programas relacionados con la lectura que la Consejería de Educación desarrolla en los centros escolares. En concreto, se refería al que se puso en marcha en 2005 y que estará vigente hasta 2010, el denominado Plan Integral de Fomento de la Lectura en el que participan 178 centros de la provincia de Granada. De pasada, se hablaba también de las bibliotecas escolares, de las que se decía que realizan tareas de préstamo, reprografía, edición, lectura en sala, consulta de materiales y promoción de actividades culturales. El periódico olvidó, sin embargo, señalar un punto bien significativo en este tema; un punto al que nos permiten acercarnos algunas de las palabras del propio reportaje. Así, cuando se alude al colegio de Vélez de Benaudalla (centro en el que trabaja el segundo de los profesores protagonistas), se dice: "con la ayuda de una administrativa, madres del AMPA y el propio Rodríguez (se trata del profesor) la biblioteca de la escuela, ahora también municipal, permanece abierta en horario de mañana y de tarde". De estas palabras podemos deducir, sin demasiado esfuerzo, que la biblioteca de Vélez de Benaudalla no cuenta con ningún bibliotecario, y que su apertura depende de la voluntad y del trabajo extra que realizan un profesor, una administrativa y un grupo de madres y padres de alumnos del centro. Se podría entender esta circunstancia si Vélez de Benaudalla fuera la excepción. Pero, lamentablemente, este centro no constituye la excepción, sino la regla. Es decir, en Andalucía, las bibliotecas de los centros escolares realizan, efectivamente, todas esas tareas que precisa el periódico, pero no cuentan con un bibliotecario responsable de ellas. Resulta extraño que la Consejería de Educación haya puesto en práctica un plan que se hace llamar Integral de Fomento de la Lectura y no haya pensado en crear plazas de bibliotecarios. ¿Cómo puede pretender que los alumnos no olviden la lectura si la propia Consejería ha olvidado uno de los elementos centrales en ella? Para atraer, la biblioteca tiene que ser un lugar vivo; no la cenicienta, el cuarto de nadie, que sólo funciona gracias al trabajo extra y a la buena voluntad.

Milena Rodríguez Gutiérrez
Fuente: Granada Hoy

lunes 4 de mayo de 2009

Bibliotecas escolares


Un modelo adecuado de biblioteca en el colegio ayuda a los alumnos a adquirir habilidades imprescindibles para su desarrollo académico

No sólo para el préstamo de libros, las bibliotecas escolares deben constituirse como lugares de encuentro donde los alumnos puedan acceder a recursos y actividades que les permitan desarrollar su habilidad lectora, la comprensión de textos, el autoaprendizaje y la destreza en la búsqueda de información. Para cumplir su misión, la biblioteca escolar debe conjugar la variedad y equilibrio de sus colecciones, tanto en contenidos como en soportes, con una buena gestión del personal encargado de ellas.

La biblioteca escolar es parte integrante del proceso educativo", esta definición que recoge el Manifiesto de la UNESCO sobre Bibliotecas Escolares no deja lugar a dudas sobre cuál es la verdadera importancia que la comunidad educativa debe dar a estas entidades, ya que los servicios esenciales que toda biblioteca de un colegio debe atender son fundamentales para el desarrollo de destrezas y conocimientos imprescindibles para los alumnos. Inculcar y fomentar el hábito y el placer de la lectura en los estudiantes, iniciarles en las habilidades de búsqueda y uso de la información, facilitarles el acceso a recursos para que tengan contacto con ideas, experiencias y opiniones varias u organizar actividades que estimulen la concienciación y la sensibilización en el plano cultural y social son algunos de los objetivos que según el manifiesto, todas las bibliotecas escolares deben alcanzar.

Lejos del uso tradicional de estas bibliotecas como simples contenedores de libros para el préstamo a los estudiantes, hoy en día, apoyadas por los distintos planes de fomento de la lectura puestos en marcha tanto por la Administración central como por las autonómicas, las bibliotecas escolares en nuestro país están en un proceso de cambio y adaptación que les ayudará a convertirse en un lugar idóneo para que los alumnos adquieran diversas habilidades. Tal como expresan Natalia Bernabeu y María Jesús Illescas en su documento "La biblioteca escolar: un entorno creativo de aprendizaje", la biblioteca del colegio es un recurso fundamental en la adquisición de conocimientos, ya que gracias ella los alumnos pueden acceder a las obras de consulta en papel o electrónicas, libros monográficos o documentos periodísticos que les pueden ayudar a contrastar y completar la información recogida en los libros de texto; a su vez, aprenderán a manejar con soltura las fuentes de información, los catálogos y las bases de datos, una habilidad que les permitirá aprender a lo largo de su vida. En conclusión, "la biblioteca escolar permite garantizar una verdadera formación integral de nuestros niños y jóvenes por ser un espacio de conocimiento y de autoconocimiento, de descubrimiento personal y de descubrimiento científico".

Por otra parte las tareas de investigación sobre algún tema curricular utilizando los recursos disponibles en la biblioteca de la escuela facilitan el desarrollo en los alumnos de la habilidad de aprender por sí mismos y de "aprender a aprender", un término que se usa mucho ahora que la evaluación de los alumnos no se basa en conocimientos sino en competencias. El doctor en Pedagogía Félix Benito Morales cuando habla sobre el papel de la educación documental en la biblioteca escolar afirma que la educación documental aporta un modelo psicopedagógico que hace de la biblioteca escolar "un escenario clave del aprendizaje, donde convertir las actividades que siguen el esquema tradicional de pregunta-respuesta, en trabajos de investigación que preparen a los escolares para aprender a aprender".

En cuanto al personal de la biblioteca, éste no debe ser un mero guardián de los fondos ubicados en ella, sino que ha de actuar como guía y ayuda para los usuarios de modo que les facilite su utilización; de hecho, tal como recoge el Manifiesto de la UNESCO, "se ha demostrado que, cuando los bibliotecarios y los docentes cooperan, los alumnos logran alcanzar niveles más altos en conocimientos básicos, lectura, aprendizaje, solución de problemas y competencias en materia de tecnologías de la información y la comunicación". Por eso, es importante que la persona encargada de la biblioteca escolar esté profesionalmente cualificada para ejercer su labor.


Por MARTA VÁZQUEZ-REINA